Esta empresa es la líder indiscutible de su segmento B2B en el país, con una facturación 2.5 veces mayor que su competidor más cercano y más de 10 veces la de cualquier otro jugador artesanal de su ciudad. Trabaja con marcas reconocidas del sector gastronómico y tiene cerca de 160 personas en el equipo, repartidas entre planta de producción, logística, comercial y administración.
Pero crecer mes a mes no es lo mismo que estar preparado para crecer. La demanda seguía subiendo y la operación no tenía cómo sostener ese ritmo: sin sistema de gestión, sin roles claros y sin indicadores, cada mes de crecimiento le exigía más a los fundadores, no menos. Delta entró a diagnosticar, construir y acompañar la instalación del sistema que esa operación necesitaba para poder seguir creciendo sin depender de ellos.
Delta nos ayudó y nos sigue ayudando a cada vez poder hacer mejores tortillas.
A tres meses de arrancar, la adopción del sistema ya es real y medible, no una promesa a futuro, y se ve reflejada en el día a día del equipo. Ya existen 27 KPIs activos, repartidos entre 9 personas del equipo, cada uno con responsable y meta definida, algo que no existía antes del diagnóstico.
Producción hace seguimiento a su indicador principal casi dos veces por semana, con más de 30 registros acumulados. Comercial revisa su KPI de pedidos bien tomados todos los días.
Más peso en el puntaje de la reunión que la falta de fechas o de responsables.
Más voces reales en la mesa y más decisiones tomadas entre todos, no solo por quien más habla. Distribución ilustrativa.
Por medio de las reuniones identificamos el problema de fondo, un cierre ritual con puntajes que generaba reflexión real en el equipo y una conciencia colectiva del problema sin negación. La base ya estaba ahí, solo faltaba distribuir mejor la ejecución.
Desde ese hallazgo, el equipo cambió conscientemente algunos roles para tener a la persona correcta en el lugar correcto. Hoy los líderes tienen claro que cada uno es dueño de su propio proceso.
La consultoría que hemos tenido con Delta nos ha ayudado a llevar todo el tema organizacional un paso adelante, dejando este tema en manos de expertas en donde nos han asesorado y ayudado a construir una mejor organización interna en la empresa para poder conseguir nuestros objetivos.
El diagnóstico se hizo con 10 entrevistas a profundidad con los líderes del equipo y una sesión estructurada con los socios fundadores, y se tradujo en un mapa completo del flujo de valor, desde la recepción del pedido hasta el cobro de cartera.
Los hallazgos fueron contundentes: la recepción de pedidos ocurría por WhatsApp, correo y celular, sin canal único ni CRM. La producción se coordinaba en un Excel manual, sin un solo proceso escrito. La gerencia general, ejercida de forma interina, absorbía facturación, logística y ventas a la vez.
La calidad del producto ya era el diferencial de la empresa en su mercado. El problema era estructural: nadie tenía claridad sobre su rol, no existían indicadores para medir el trabajo de cada área, y toda decisión dependía de que un fundador estuviera presente para resolverla.
Todo el tema organizacional, cuando no está en las mejores manos, puede volverse un nudo, y en vez de traer avances a la empresa puede traer muchos retrocesos.
A partir del diagnóstico, Delta diseñó un plan de acción trimestral organizado en tres fases. Cada semana del plan tenía tareas concretas con responsable asignado, no recomendaciones generales. La primera semana, por ejemplo, atacó en paralelo la sobrecarga de la gerencia interina, la cartera vencida sin protocolo de cobro, un área de producción operando muy por debajo de la demanda y el riesgo de fuga de una líder clave que estaba en el cargo equivocado.
Contener los riesgos críticos: sobrecarga de la gerencia, cartera vencida, capacidad de producción y una líder clave en el cargo equivocado.
Roles, indicadores y procesos core escritos: el trabajo deja de vivir en la cabeza de las personas y pasa al sistema.
La operación queda lista para sostener el crecimiento sin que cada mes le exija más a los fundadores.
Diseñado con los socios y comunicado a todo el equipo: cada persona sabe qué le pertenece.
Funcionando con datos reales cada semana, no con estimaciones ni con memoria.
Producción, pedidos/facturación y logística, escritos por primera vez en la historia de la empresa.
La diferencia de Delta frente a una consultoría tradicional está en la ejecución. Delta no se limitó a diagnosticar y entregar un documento: construyó junto a los socios el marco estratégico completo de la empresa (propósito, valores con comportamientos observables y banderas rojas, visión a 10 años), diseñó y facilitó la primera versión del Accountability Chart, definió los KPIs por persona y por área, y se sentó dentro de las primeras reuniones de liderazgo semanales para instalar el ritmo de ejecución en vivo, no solo para recomendarlo.
Ese acompañamiento directo es lo que permitió pasar, en semanas y no en meses, de reuniones informales de pasillo a un Meeting Pulse estructurado en tres niveles.
Con Delta encontramos un aliado que nos ayudara a entender cómo sacar el mejor potencial de cada una de las personas, poniéndoles retos, poniéndoles indicadores específicos.